El recién nacido necesita unas 20 horas de sueño al día, y duerme por sesiones o ciclos de cuatro horas, regulados por los periodos de alimentación e higiene. Así, a lo largo del día realizan muchos ciclos sueño-vigilia, que poco a poco se van reduciendo a medida que el niño crece, aumentando gradualmente los periodos de vigilia.
Si acaba de
ingerir alimentos espere una hora para ponerlo en la cuna.
Acomode a los
niños de 1 año en adelante sobre la colchoneta de piso, permite que el niño
elija la postura siempre y cuando se sienta cómodo.
Prenatal. A
partir de las 12 semanas de gestación ya se han podido distinguir dos formas de
sueño, parecidas al sueño lento y al sueño REM. A partir de las 32 semanas ya
se distinguen periodos de vigilia.
A partir de
los 4 meses duerme en dos tandas la noche, hace una toma a las 2 o 3
de la madrugada y duerme hasta las 7-8 de la mañana, hecho importante ya que el
sueño del niño se va adaptando al del adulto. Y 3 siestas en el día.
A los 9
meses duerme en tres tandas. Unas 8-10 horas por la noche y
dos grandes siestas, una por la mañana y otra por la tarde.
A partir de
los 18 meses el niño duerme en dos periodos, la noche (aprox.12 horas)
y una siesta de entre 1 hora y media y dos horas.
En el siguiente vídeo hay diferentes canciones que se pueden utilizar para arrullar a los niños.
De dos a
cuatro años se amplían aún más los periodos de vigilia; disminuye su
necesidad de dormir porque están más interesados en lo que pasa a su alrededor.
Incluso gran parte de los niños manifiestan su rechazo a la siesta a partir de
los tres años.
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