FIEBRE
La fiebre es una elevación
anormal de la temperatura del cuerpo por encima de 37° C, de origen patológico
causada generalmente por una gran variedad de afecciones, tales como
infecciones, procesos inflamatorios, tumores y afecciones del sistema nervioso
central, entre otros.
Cuidados del paciente con
fiebre
La fiebre es una respuesta
normal a una variedad de condiciones, si es leve y no hay otro problema
presente, no requiere tratamiento fuera de líquidos y reposo.
Si la fiebre es alta
entre 38,5 y 39°C llame al médico para informarle, sin embargo cuando
se trata de un niño, debe tener en cuenta que la temperatura les sube con mucha
facilidad.
Mientras tenga escalofríos
y sienta frío, abríguelo ligeramente Cuando tenga calor, desabríguelo; en caso
necesario aplique compresas o paños mojados en agua fresca sobre el cuerpo. La evaporación
enfría la piel y reduce la temperatura. No use agua fría ni frote alcohol.
En caso de fiebre muy alta
y persistente, un baño en agua templada es lo más indicado
Se le puede administrar
antipiréticos como la aspirina o acetaminofén en dosis según el peso y la edad, únicamente ordenado por un médico.
Dele abundantes líquidos y
una dieta rica en proteínas.
Tenga en cuenta que un
exceso de abrigo, tales como colocación de mantas o prender calefacción, puede
hacer que se aumente aún más la fiebre.
- Si hay rigidez de la nuca, confusión, irritabilidad o adormilamiento.
- Un infante menor de 6 meses con cualquier tipo de fiebre
- Un infante entre 6 meses y un año con fiebre de más de 24 horas de duración
- Fiebre persistente por encima de 39,4 grados C luego de una hora de iniciado tratamiento.
- Fiebre por más de dos días
- Cualquiera con temperatura por encima de 39,4 grados debe ser examinado por el médico en busca de enfermedades o alteraciones.

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