miércoles, 15 de noviembre de 2017

PROCEDIMIENTO DE LA TÉCNICA DE SUEÑO Y DESCANSO EN NIÑOS DE 0 A 4 AÑOS
Lo primero, después de establecida una rutina, con horarios y hábitos que hagan sentir más seguros a los niños, es hacer con que ellos se acostumbren a ella, para irse a la cama. Para eso es necesario conocer al niño, observarlo, y así descubrir lo que le ayuda a sentirse más calmo.
Hay niños que no pueden dormir sin escuchar una canción. A otros, les encantan que les cuenten cuentos antes de dormir, y otros aún acaban rendidos y dormidos con solo rascarles la espalda. Todo dependerá de los hábitos que sus padres hayan adoptado y puestos en práctica.
Los bebés generalmente duermen cuando se sienten cansados. Si tienen dificultad para relajarse y quedarse dormidos, llorarán, pero se quedarán acostados en la cama. Lo mejor en estos casos, y dependiendo del carácter que tenga el bebé, es tratar de hacer silencio, y salir de la habitación sin hacer ruido. Si el bebé sigue llorando, lo ideal es ayudarle a dormir, costará un poco de tiempo pero si se mantiene el hábito, el bebé se sentirá más seguro y se dormirá con el tiempo.
Los tiempos que deben dormir son:
Recién nacidos: 16-17 horas. Ciclos de 4 horas regulados por los períodos de alimentación e higiene. 

A partir de los 3 meses: se van adaptando al ritmo biológico de 24 horas, Pueden dormir 4 o 5 veces durante el día y el 70 de los niños ya pueden aguantar 8 horas seguidas por la noche. La duración de su período de actividad-vigilia es de una a dos horas.

A partir de los 12 meses: duerme en 2 períodos al día. Progresivamente se van ampliando lo períodos de vigilia y disminuye el número total de horas que necesita dormir al día.

A partir de los 3-4 años: hasta los 4 o 5 años se puede mantener la siesta, dividiendo los períodos de actividad en dos. Las horas de sueño nocturno tienen que ser 10 o 11. En muchos casos, coincidiendo con el inicio del parvulario, se elimina la siesta del horario infantil.

No hay comentarios:

Publicar un comentario